jueves, 6 de diciembre de 2007

En el silencio de la noche, la Sabiduría penetró en mi cuarto
y se quedó de pie junto al lecho. Me miró con la expresión de una madre cariñosa,
enjugó mis lágrimas y me dijo:He escuchado los gemidos de tu alma
y he venido a consolarte. Ábreme tu corazón, que yo lo llenaré de luz.
Pregúntame, que yo te mostraré el camino de la Verdad.Atendí a su indicación
y le pregunté:-¿Quién soy yo, Sabiduría, y cómo llegué a este lugar de horrores?
¿Qué son estas inmensas esperanzas, estas monta­ñas de libros y estas extrañas figuras?
¿Qué son estos pensa­mientos que vienen y van como bandadas de palomas?
¿Qué son estas palabras que articulamos con deseo y escribimos con alegría?
¿Qué son estas tristes y gozosas conclusiones que abrazan mi alma y envuelven
mi corazón? ¿De quién son estos ojos que me miran y taladran hasta
los rincones más oscuros de mi alma y, sin embargo, no se ocupan de mi pena?
¿Qué son estas voces que lamentan el paso efímero de mis días y cantan
las alabanzas de mi niñez? ¿Quién es este joven que juega con mis deseos y se burla de mis sentimientos, olvi­dándose de las acciones de ayer contentándose exclusiva­mente
con lo pequeño de hoy y armándose contra el lento acercarse del mañana?
¿Qué es este mundo horrible y a qué tierra desconocida me lleva?¿Cuál es esta tierra
que abre anchurosamente sus fauces para tragar nuestros cuerpos y prepara
un albergue imperece­dero para los avaros? ¿Quién es este Hombre que se da
por contento con los favores de la Fortuna y está suspirando por un beso de los labios
de la Vida, mientras la Muerte le abofe­tea el rostro? ¿Quién es este Hombre que
compra un momen­to de placer con un año de arrepentimiento, y se entrega
al sueño, cuando le rondan las pesadillas? ¿Quién es este Hombre que nada
en las olas de la Ignorancia, hacia el vértice de las Tinieblas?Dímelo, Sabiduría...
¿qué son todas estas cosas?Y la Sabiduría abrió sus labios y habló:-Tú, Hombre,
eres capaz de ver el mundo con los ojos de Dios y captar los secretos del más allá
a través del pensamien­to humano. Este es el fruto de la ignorancia.Sal al campo
y contempla cómo las abejas rondan las hermosas flores, y el águila se abalanza
sobre su presa. Entra en la casa de tu vecino y ve al pequeñuelo fascinado por
las llamas del hogar, mientras la madre trajina en sus tareas domésticas. Sé como
la abeja y no desperdicies los días de tu primavera mirando lo que hace el águila.
Sé como el niño a quien encanta el fuego de la chimenea y deja que la madre se
dedique a sus quehaceres. Todo lo que ves fue y sigue siendo tuyo.Los numerosos
libros, figuras extrañas y bellos pensa­mientos que te rodean son fantasmas de
espíritus que te han precedido. Las palabras pronunciadas por tus labios son los
eslabones que te vinculan a tus semejantes. Las conclusiones tristes y alegres
son las semillas del pasado arrojadas en el surco de tu alma, para ser cosechadas
en el futuro.El joven que juega con tus deseos es el que va a abrir la puerta de
tu corazón para que entre la luz. La tierra que abre sus voraces fauces para
tragar al hombre y, con él, sus obras, es la redentora de nuestras almas, que
las liberará de la escla­vitud a nuestros cuerpos.El mundo que se mueve contigo
es tu propio corazón, que es el mundo mismo. Y el hombre a quien consideras
tan pequeño e ignorante, es el mensajero de Dios que ha venido a aprender la
alegría de la vida a través del dolor y de la igno­rancia.Así habló la Sabiduría
y poniéndome una mano en la frente calenturienta, me dijo:-Sigue adelante.
No te detengas. Avanzar es caminar ha­cia la perfección. Sigue adelante,
sin temor a las espinas ni a las piedras cortantes del camino de la Vida. ...



(La Voz del Maestro)
GIBRÁN KHALIL GIBRÁN

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VIDEO

El video es un regalo para todos uds.
El que guste se lo puede llevar ... mas
arriba esta el enlace con Youtube.
Que tambien tiene autorizacion para
hacerlo conocer al mundo. Gracias a
todos. Silvi.

La tierra

Niño indio, si estás cansado, tú te acuestas sobre la Tierra, y lo mismo si estás alegre, hijo mío, juega con ella... Se oyen cosas maravillosas al tambor indio de la Tierra: se oye el fuego que sube y baja buscando el cielo, y no sosiega. Rueda y rueda, se oyen los ríos en cascadas que no se cuentan. Se oyen mugir los animales; se oye el hacha comer la selva. Se oyen sonar telares indios. Se oyen trillas, se oyen fiestas. Donde el indio lo está llamando, el tambor indio le contesta, y tañe cerca y tañe lejos, como el que huye y que regresa... Todo lo toma, todo lo carga el lomo santo de la Tierra: lo que camina, lo que duerme, lo que retoza y lo que pena; y lleva vivos y lleva muertos el tambor indio de la Tierra. Cuando muera, no llores, hijo: pecho a pecho ponte con ella, y si sujetas los alientos como que todo o nada fueras, tú escucharás subir su brazo que me tenía y que me entrega, y la madre que estaba rota tú la verás volver entera. Gabriela Mistral

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