sábado, 5 de septiembre de 2009

Que sean niños los niños. ...( Mex Urtizberea )


Que sean niños,
y no clientes de las compañías de celulares,
o vendedores de rosas en los bares,
o estrellas descartables de la televisión.
Niños, no limpiavidrios en los semáforos,
o botín de padres enfrentados o repartidores de estampitas en los subtes.
Que no sean niños soldados, los niños.
Que sean niños los niños, simplemente.
Que no sean foto de un portal pornográfico.
Que no sean los habitantes de un reformatorio.
Que no sean costureros en talleres ilegales de ningún lugar del mundo.
Que sean niños los niños, y no un target.
Que no sean los que pagan las culpas.
Los que reciben los golpes.
Los bombardeados por publicidad.
Que sean niños los niños.
Todo lo aniñados que quieran.
Todo lo infantiles que quieran.
Todo lo ingenuos que quieran.
Que hagan libremente sus niñerías.
Que se dediquen a ser niños y no a otra cosa.
Que no sean los que no juegan, los acosados por las preocupaciones,
los tapados de actividades.
Que sean niños los niños y se los deje preguntar sin levantar la mano,
formar filas torcidas, llevar alguna vez la Bandera no por ser mejor alumno,
sino por ser buen compañero.
Que sean niños los niños y no los incentivados con desmesura a consumir
todo lo que saca el mercado.
Que sean niños, y no los que aspiran pegamento en una esquina o fuman paco
en la otra, tan de nadie, tan desprotegidos.
Niños, no nombres que tienen que rogar por recibir el apellido paterno
o la cuota de alimentos.
Que sean niños los niños.
Y que los niños sean lo intocable, que sea la gran coincidencia en cualquier
discusión ideológica; que por ellos se desvelen los economistas de todas las corrientes,
los dirigentes de todos los partidos, los periodistas de todos los medios, los vecinos
de todas las cuadras, los asistentes sociales de todas las municipalidades,
los maestros de todas las escuelas.
Que sean niños los niños, y no el juguete de los abusadores.
Que sean niños, no "el repetidor" o "el conflictivo" o "el que nunca trae los deberes".
Niños, y no los que empujan el carro con cartones.
Que sean niños los niños, simplemente.
Que ejerzan en paz el oficio de recién llegados.
Que se los llame a trabajar con la imaginación o con lápices de colores.
Que se los deje ser niños, todo lo niños que quieran. Y que los niños sean lo importante,
que por ellos lleguen a un acuerdo los que nunca se ponen de acuerdo; que por ellos
se dirijan la palabra los que no se hablan, que por ellos hagan algo los que nunca hicieron nada. Que sean niños los niños y que no dejen de joder con la pelota.
Que sean niños en su día. Que lo sean todos los días del año.
Que sean felices los niños, por ser niños.
Inocentes de todo lo heredado. ... ¡!!
...Es mi deseo que así sea... que tengan un buen día... Silvi.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Al paso del tiempo ...¡!!

Para que fluya el amor y renazca la armonía, se van entrelazando las almas al paso del tiempo…en este devenir… se van modificando nuestras vibraciones… es dejar que se expanda en ondas… Y que alberguen a un todo…Donde nos abrimos a recibir… sin dejar de subir… es volver hablar con solo mirarnos… es llevar un mensaje, al otro… en vuelo de pájaro. Es seguir haciendo lo mismo…. modificando el como. .... सिल्विअज़क / SilviZak.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

DESPIERTA PAPÁ DESPIERTA


Parece que los padres estamos fallando en el proceso de separación, individualidad y ayuda a los hijos a crear su propia independencia.
A eso se le podría llamar COMPLEJO DE PAPA GALLINA.
Es curioso, lo que pasa es que confundimos lo que es el amor y nos dedicamos a hacer felices a nuestros hijos, a cumplirles sus caprichos, a resolverles la vida y no pensamos en prepararlos para una vida dura, así que nuestros hijos nunca aprenderán a ganarse la vida y a ser autosuficientes.
A eso se le llama hacerlos DEPENDIENTES E INÚTILES.
Cada día los hijos pretextan su ayuda en las labores del hogar alegando que su única responsabilidad es el estudio, pero lo demás depende totalmente de sus padres.
A eso se le llama ser MANTENIDO.
En aras de una felicidad mal entendida queremos
llenarlos de cosas materiales, se les compra
la mejor ropa o las zapatillas mas caras,
estudian en escuelas privadas, dinero para las
discotecas, dinero para sus gastos, un auto si es
posible, sin mencionar otros “compromisos
económicos que ellos hacen”; los cuales no se
ganan y lo más grave ellos piensan que es tu
obligación.
A eso se le llama COMODIDAD.
Te sacrificas en todos los sentidos para que
tus hijos tengan lo mejor y nunca les quedas bien y lo que recibes por parte de ellos es:
EXIGENCIAS Y EGOÍSMO.
Les hemos dado tanto, que se creen
Merecedores de todo.
No te piden…
TE EXIGEN.
Les hemos dado tanta atención que se sienten el centro del universo, cargados de egoísmo creen que el mundo
debe de girar a su alrededor y que lo único valioso, importante y primordial, son ellos.
No les hacemos conciencia de su papel como
individuos responsables.
Si yo como padre cumplo con el compromiso de cubrir sus necesidades personales, de salud y escolares...
Ellos tienen que cumplir con el compromiso de sacar
buenas calificaciones y colaborar en el hogar.
¿Qué está pasando con las nuevas generaciones?
Si miramos un poco hacia atrás y revisamos los
años lejanos o cercanos a nuestra juventud,
todo era muy diferente.
No tenías teléfono celular… y no pasaba nada.
No tenías computadora… y eras feliz.
Te conformabas con la ropa que te podían comprar y no por eso te sentías diferente ni descalificado
por no usar la marca X ó Z.
Si te llamaban la atención, te negaban un permiso o
te daban un coscorrón, de ninguna manera le
faltabas el respeto a tu papá, ni mucho
menos lo amenazabas. Si ibas a una fiesta o reunión, te comprometías
a regresar a una hora determinada, que tenías que
cumplir te gustara o no, de lo contrario no
había permiso para la siguiente.
Y eso no era motivo para emitir gritos, pataleos ni golpes a la puerta, chantajes o tener durante una semana sonrisas fingidas o caras molestas.
En ese tiempo existía un valor muy importante que nos enseñaron desde pequeños, se llamaba:
RESPETO.
Ahora no se conoce, no existe, no sabemos en que lugar estará o detrás de que mueble lo escondimos para que nuestros hijos no lo encuentren y mucho menos lo practiquen.
Había valores que eran preponderantes: uno era el orden, el otro la disciplina y otro la obediencia.
Hoy en día, algunos padres no ayudan a la tarea,
si no que la hacen completa, y habiendo tanto libro e información a la mano, además te la buscan, lo único que les falta es ir a presentar el examen en el salón de clase.
Y todo este circo para que el chico no haga berrinche y no sufra una deshidratación a causa de sus
lágrimas y lo más triste …..
“para mantener la paz social en el hogar”, donde la
solvencia y la autoridad de los padres hace
mucho tiempo no existen.
Y qué decimos del hogar, donde para evitar
conflictos y discusiones, como ya no funciona aquel
estribillo de: Jorgito a la una, Jorgito a las 2,
Jorgito a las dos y cuarto como si fuéramos reloj.
O el clásico "voy a contar hasta diez“
va una, van dos...
Nos convertimos en el cómplice de nuestros hijos.
Eso sí, con la boca callada para no caerles pesados y molestos con tanto blablabla, y no les permitimos a nuestros niños que se desgasten ni siquiera
levantando lo que ellos mismos desparraman.
Total para qué (pensamos), ellos por qué, si no
tienen culpa alguna de mis problemas,
ellos no pidieron nacer.
En aquellos tiempos no te sobreprotegían, ni te solucionaban los problemas, tenías libertad
hasta para cometer errores,
lo cual te llevó a desarrollar un sentido de
responsabilidad y de identidad.
Eso se llama CRECER.
Dentro de este proceso de crecimiento no estaban exentos un coscorrón, un cinturonazo o una que otra nalgada bien puesta, mismas que a nadie le ocasionó ningún trauma, por tratar de que obedecieras,
En aquellos tiempos la voz de tu padre se
escuchaba con respeto, las órdenes de mamá se acataban sin protestar y los consejos de ellos
no eran catalogados como cantaletas, rollos o monsergas.
Ni le decías a tu papá “Callate“
o el famoso “Huy, si, tenes razón! Basta!”
En aquellos tiempos los padres ponían los límites, las reglas y las condiciones y no tenían miedo de que el hijo o la hija les dijeran:
Es que no me entendés”, “la onda es diferente”,
“no me dejan ser”, “no te metas”, “de que hablás”,
o el típico "me voy de la casa“
¿Donde ibas a ir que te trataran mejor que en tu casa?
En aquellos tiempos los padres no tenían miedo
de llamarte la atención y "que te enojaras".
Total que tenías dos cosas: enojarte
y desenojarte.
En aquellos tiempos si no querías comer, te quedabas con hambre, porque no te daban dinero para comprar porquerías en el kiosco de la esquina. Además para qué, si la mamá se levantaba temprano a prepararte el desayuno o la vianda.
En aquellos tiempos tus padres no
justificaban tus malas calificaciones, ni tu mal comportamiento en la escuela, ni la falta de respeto a los maestros, ni tu falta de colaboración y apoyo en tu casa.
En aquellos tiempos el padre decía no.
Y no, quería decir NO.
En aquellos tiempos la figura paterna era muy
diferente a la actual, en aquellos tiempos
el amor, el respeto y la consideración…
No daban cabida a los actuales calificativos:
Mi papá está loco, ya está chocho,
es un egoísta, está neurótico,
es un frustrado,
Y quien sabe cuántos calificativos más.
Estas palabras me causan una gran pena,
no sé si dan más pena por quien los emite
o por quien los recibe.
¿Que vamos a hacer con los hijos de hoy?:
Egoístas, aprovechados, dependientes, irresponsables, irrespetuosos, groseros, estafadores económicos y emocionales.
Si no les das dinero, inventan y te lo sacan o si pueden
te lo roban, o de plano se enojan.
Si no les das permiso de salir, se enojan o no les importa nada y salen igual.
Si los reprendes te responden y no te escuchan,
Si tratas de buscarlos, te apagan el celular.
Si sacan malas calificaciones, no les importa,
total su papá es el que paga.
Enséñales a ganar su propio dinero con honestidad, para que sepan lo que cuesta administrarlo y disfrutarlo
Enséñales a valorar la oportunidad del estudio,
no todas las personas tienen el privilegio de prepararse, tener una profesión y formar un plan de vida equilibrado.

Enséñales a respetar a sus semejantes para que cuando tengan su pareja la sepan cultivar y procurar.
La igualdad entre hombres y mujeres no es faltarse al respeto, ni tener jerarquías ventajosas.
Enséñales a formar su escala de valores que
los harán seres humanos de bien,
útiles a su familia y a la sociedad.
Hazles tomar conciencia que los valores no han pasado de moda, ni son piezas de museo.
Enséñales a quererse a sí mismos para que
cuando tengan sus hijos,
los amen y eduquen
Para que tengan credibilidad en la relación de pareja.
Piensa …
¿Qué vas a querer a cambio
de un abrazo?
DESPiERTA PAPÁ Despierta.
Vamos a ponernos las pilas, hagamos de nuestra escala de valores un estandarte, para que nuestros hijos aprendan lo que es el respeto, el compromiso, la honestidad, la humildad, la cortesía, la prudencia, la generosidad, el agradecimiento; y
la nobleza de corazón…
Que los hará unos
seres humanos de excelencia
NO ES TAN
DIFÍCIL… PRUEBA Y VERAS
Me llego por corro electrónico ... y me resulto interesante; ya que somos un grupo de papas comprometidos. Besitos. Silvi.

lunes, 31 de agosto de 2009

Cocinar me relaja... ¡!!

Me encanta cocinar… siempre y cuando no sea una obligación… Me resulta tedioso, pensar que cocino mañana… Meterme en la cocina, sin horario me relaja, distiende…un verdadero placer…pequeño laboratorio donde pergeño… con distintos ingredientes… que desprenden olores… donde consigo sabores y al presentar en la fuente es un despliegue de colores; un cable a tierra. Mi familia es de buen diente… y bastante critica; a cada plato le pongo, lo mejor de mí… una manera de decir… CUANTO LOS AMO. El momento de la comida, ocupa un lugar primordial… No es la mera necesidad biológica… es nuestro momento de encuentro… la ceremonia con los afectos, el momento sagrado; la hora de la comida…
Cocino las papas con cáscara; previo cepillado, las hiervo con agua y sal. Luego las pelo y hago un puré. Lo dejo enfriar; le agrego la harina, los huevos, la nuez moscada, sal y pimienta; mezclo bien… NO AMASO. Así evito que la masa me quede elástica, divido la masa, estiro en forma de bastones y corto en pequeños trozos. Espolvoreo con harina y los paso por un tenedor dándole forma de ovilló. Los sumérgelo en agua, que previamente puse a hervir con sal; y cuando salen a la superficie los retiro. Los sirvo con salsa de tomates… queso parmesano rayado… como muestra la foto. O con la salsa que cada uno prefiera. … El comer debe ser un momento sublime, en un entorno agradable. … Nunca olviden que la creatividad y la alegría, compartida en familia… mejoran nuestra calidad de vida. Buen provecho… Silvi.
INGREDIENTES
1kg de papas
300grs de harina 000
2 huevos
1 cda. Queso rayado (parmesano o el que tengan)
1 cdta .manteca blanda
Sal y nuez moscada a gusto
PAPA
(voz quechua).
En Argentina y Uruguay es la forma de llamar a la patata.
Tubérculo comestible, originario de América; famoso en todo el mundo,de forma redondeada, carnosa. Su color varía, según la región; rojizas, parda o amarillenta y por dentro amarilla o blanca.

VIDEO

El video es un regalo para todos uds.
El que guste se lo puede llevar ... mas
arriba esta el enlace con Youtube.
Que tambien tiene autorizacion para
hacerlo conocer al mundo. Gracias a
todos. Silvi.

La tierra

Niño indio, si estás cansado, tú te acuestas sobre la Tierra, y lo mismo si estás alegre, hijo mío, juega con ella... Se oyen cosas maravillosas al tambor indio de la Tierra: se oye el fuego que sube y baja buscando el cielo, y no sosiega. Rueda y rueda, se oyen los ríos en cascadas que no se cuentan. Se oyen mugir los animales; se oye el hacha comer la selva. Se oyen sonar telares indios. Se oyen trillas, se oyen fiestas. Donde el indio lo está llamando, el tambor indio le contesta, y tañe cerca y tañe lejos, como el que huye y que regresa... Todo lo toma, todo lo carga el lomo santo de la Tierra: lo que camina, lo que duerme, lo que retoza y lo que pena; y lleva vivos y lleva muertos el tambor indio de la Tierra. Cuando muera, no llores, hijo: pecho a pecho ponte con ella, y si sujetas los alientos como que todo o nada fueras, tú escucharás subir su brazo que me tenía y que me entrega, y la madre que estaba rota tú la verás volver entera. Gabriela Mistral

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