viernes, 30 de noviembre de 2007

EL TREN DE LA VIDA ... ¡!!

Hace algún tiempo atrás, ... leí un libro
que comparaba la vida con un viaje en tren.
Una lectura extremadamente interesante,
cuando es bien interpretada.

La vida no es más que un viaje por tren:
repleto de embarques y desembarques, ... salpicado
de accidentes, ... sorpresas agradables en algunos
embarques, ... y profundas tristezas en otros.

Al nacer, ... nos subimos al tren y nos encontramos
con algunas personas las cuales creemos que siempre …
estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres.

Lamentablemente la verdad es otra.
Ellos se bajarán en alguna estación dejándonos
huérfanos de su cariño, ... amistad
y su compañía irreemplazable.
No obstante esto no impide a que se suban
otras personas que nos serán muy especiales.
Llegan nuestros hermanos, ... amigos y
esos amores maravillosos.

De las personas que toman este tren,
habrá también los que lo hagan
como un simple paseo, ... otros que encontrarán
solamente tristeza en el viaje… Y habrá otros que, circulando
por el tren, estarán siempre listos en ayudar
a quien lo necesite.

Muchos al bajar, ... dejan una añoranza
permanente… otros pasan tan desapercibidos
que ni siquiera nos damos cuenta
que desocuparon el asiento.

Es curioso constatar que algunos pasajeros,
quienes nos son más queridos, ... se acomodan
en vagones distintos al nuestro.
Por lo tanto, ... se nos obliga hacer
el trayecto separados de ellos.

Desde luego, ... no se nos impide
que durante el viaje, ... recorramos con dificultad
nuestro vagón y lleguemos a ellos...

Pero lamentablemente, ya no podremos
sentarnos a su lado pues habrá otra
persona ocupando el asiento.

No importa; ... el viaje se hace de este modo;
lleno de desafíos, ... sueños, ... fantasías, ...
esperas y despedidas... pero jamás regresos.

Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible.
Tratemos de relacionarnos bien con todos
los pasajeros, ... buscando en cada uno, ...
lo que tengan de mejor.

Recordemos siempre que en algún momento
del trayecto, ... ellos podrán titubear y probablemente
precisaremos entenderlos…

Ya que nosotros también muchas veces
titubearemos, ... y habrá alguien que nos comprenda.
El gran misterio, ... al fin, es que no sabremos
jamás en qué estación bajaremos, ... mucho menos
dónde bajarán nuestros compañeros, ... ni siquiera
el que está sentado en el asiento de al lado.

Me quedo pensando si cuando baje del tren,
sentiré nostalgia... Creo que sí.
Separarme de algunos amigos de los
que hice en el viaje será doloroso.

Dejar que mis hijos sigan solos, ... será muy triste.
Pero me aferro a la esperanza de que, ... en algún momento,
llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción
de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron.

Lo que me hará feliz, ... será pensar que colaboré
con que el equipaje creciera y se hiciera valioso.
Amigos…hagamos que nuestra estadía en este tren
sea tranquila, ... que haya valido la pena.

Hagamos tanto, ... para que cuando llegue el momento
de desembarcar, ... nuestro asiento vacío, ... deje añoranza
y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan.

Un abrazo a cada uno de ustedes...
Dicen que el tren solo pasa una vez en la vida, ...
así que apresurase a ... escoger un buen asiento ...
no dejen de mirar por la ventanilla.
Disfrutar del viaje ... sin dejar de admirar lo que tenemos
fuera, ¡¡¡ este es el secreto para hacer ... ameno el viaje ¡!!
Feliz viaje!!!

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VIDEO

El video es un regalo para todos uds.
El que guste se lo puede llevar ... mas
arriba esta el enlace con Youtube.
Que tambien tiene autorizacion para
hacerlo conocer al mundo. Gracias a
todos. Silvi.

La tierra

Niño indio, si estás cansado, tú te acuestas sobre la Tierra, y lo mismo si estás alegre, hijo mío, juega con ella... Se oyen cosas maravillosas al tambor indio de la Tierra: se oye el fuego que sube y baja buscando el cielo, y no sosiega. Rueda y rueda, se oyen los ríos en cascadas que no se cuentan. Se oyen mugir los animales; se oye el hacha comer la selva. Se oyen sonar telares indios. Se oyen trillas, se oyen fiestas. Donde el indio lo está llamando, el tambor indio le contesta, y tañe cerca y tañe lejos, como el que huye y que regresa... Todo lo toma, todo lo carga el lomo santo de la Tierra: lo que camina, lo que duerme, lo que retoza y lo que pena; y lleva vivos y lleva muertos el tambor indio de la Tierra. Cuando muera, no llores, hijo: pecho a pecho ponte con ella, y si sujetas los alientos como que todo o nada fueras, tú escucharás subir su brazo que me tenía y que me entrega, y la madre que estaba rota tú la verás volver entera. Gabriela Mistral

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