sábado, 10 de noviembre de 2007

... Siembra de Amor ... ¡!!

... Cada acto, cada palabra, cada sonrisa, cada mirada, es una simiente.Cada una tiene en sí el poder vital y germinativo. ... Procura, entonces, que caiga tu simiente en el surco abierto del corazón de los hombres, y vigila su futuro. ... Procura, además, que sea como el trigo que da pan a los pueblos y no produzca espinas y cizañas que dejen estériles las almas. ... Muchas veces sembrarás en el dolor, pero siembra, traerá frutos de gozo. ... A menudo sembrarás llorando, pero ... ¿quién sabe si tu simiente no necesita del riego de tus lágrimas para que germine?¿Rompió el alba y ha nacido el día?, ... salúdalo y siembra. ... ¿Llegó la hora cuando el sol te azota?, ... abre tu mano y arroja la semilla. ... ¿Ya te envuelven las sombras porque el sol se oculta?, ... eleva tu plegaria y siembra. ... Si eres niño, siembra, tus propias manos recogerán el fruto. ... Si ya eres viejo, las manos de tus hijos lo cosecharán. ... Cada acto, cada palabra, cada sonrisa, cada mirada, fructificará según como lo siembres.... Ve y arroja el grano, ve abriendo el surco y siembra. ... Y cuando llegue el atardecer de tu vida, enfrentarás la muerte con los brazos cargados y una amplia sonrisa, como el sembrador que, dejando la mancera al terminar el día, se acerca cargado y sonriente a la dulce cabaña donde lo espera la amada esposa y la sabrosa cena. ... Cada acto, cada palabra, cada sonrisa, cada mirada es una simiente. ... Que siempre sea ... "Siembra de Amor".

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VIDEO

El video es un regalo para todos uds.
El que guste se lo puede llevar ... mas
arriba esta el enlace con Youtube.
Que tambien tiene autorizacion para
hacerlo conocer al mundo. Gracias a
todos. Silvi.

La tierra

Niño indio, si estás cansado, tú te acuestas sobre la Tierra, y lo mismo si estás alegre, hijo mío, juega con ella... Se oyen cosas maravillosas al tambor indio de la Tierra: se oye el fuego que sube y baja buscando el cielo, y no sosiega. Rueda y rueda, se oyen los ríos en cascadas que no se cuentan. Se oyen mugir los animales; se oye el hacha comer la selva. Se oyen sonar telares indios. Se oyen trillas, se oyen fiestas. Donde el indio lo está llamando, el tambor indio le contesta, y tañe cerca y tañe lejos, como el que huye y que regresa... Todo lo toma, todo lo carga el lomo santo de la Tierra: lo que camina, lo que duerme, lo que retoza y lo que pena; y lleva vivos y lleva muertos el tambor indio de la Tierra. Cuando muera, no llores, hijo: pecho a pecho ponte con ella, y si sujetas los alientos como que todo o nada fueras, tú escucharás subir su brazo que me tenía y que me entrega, y la madre que estaba rota tú la verás volver entera. Gabriela Mistral

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